Cuaresma / Garizuma

La alegría de la conversión en el encuentro con el Señor

“Sostenía hace poco el articulista que mucha gente vive habitualmente con tres, cuatro y hasta cinco de estos síntomas: te sientes vacío; sientes que te falta algo y no sabes el qué; las cosas han dejado de ilusionarte; te sientes apático; vives la mayoría del tiempo en piloto automático; hace tiempo que no te sientes feliz, que nos disfrutas de la vida; tu voz interior te dice que necesitas un cambio; envidias la vida de otros; te sientes perdido, no sabes qué dirección tomar; empiezas a sentir ansiedad o tristeza y no tienes claro a qué atribuirla; hay algún aspecto importante de tu vida que lleva tiempo sin ir bien; lo que haces ha dejado de llenarte.

La Cuaresma es precisamente tiempo para dar respuesta a estas situaciones vitales que a veces nos asaltan. Se nos ha hecho una promesa de felicidad que habita en nuestro corazón y no estamos dispuestos a renunciar a ella para seguir vegetando. Jesús de Nazareth aparece en nuestro horizonte para que tengamos vida y vida abundante (Cf. Juan 10,10) inundándonos de una alegría que nadie nos puede arrebatar (cf. Juan 16,23). Seguirle junto a nuestros hermanos en la Iglesia es peregrinar en ese camino de plenitud. Pero seguirle supone acompañarle en la crisis del seguimiento y en la muerte para compartir con Él la Resurrección”. Así comienza la Carta de Cuaresma del Obispo de Vitoria que puedes leer íntegra en este enlace,

Celebraciones especiales para Cuaresma en Desamparados

  • Todos los días. a las 7:40 de la mañana, antes de la Misa:
    REZO DE LAUDES
  • Los jueves, a las 19:00 h, con Exposición y Rosario,
    CHARLAS (MEDITACIONES)
  • Los viernes, después de Misas de 12:00 y 20:00 h:
    VIACRUCIS BREVE
  • Domingo, a las 19:15 h.:
    EXPOSICIÓN, ROSARIO Y VÍSPERAS
  • Sábado de Pasión, 13 de abril a las 10:30 h (2 horas):
    RETIRO CUARESMAL

«La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios». (Rm 8,19)

El Papa Francisco nos dice: “Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación”. Lee aquí el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2019.